domingo, 9 de septiembre de 2012

Historias del Centro Histórico

"Te veo aquí, junto al puesto del techo amarillo"



Me gusta ir al Centro Histórico de la Ciudad de México. Es un lugar donde puedes encontrar literalmente de todo:

Autores brillantes que no pudieron ser, bandas excelentes que se tienen que conformar con ser teloneros de la entrada del metro Hidalgo, vendedores que compiten contra los vecinos para ver quien tiene el grito de promoción más pegajoso, mercados donde hay más abejas revoloteando en el aire que personas comprando mercancía, barrios chinos donde irónicamente la tienda de más concurrencia es de cosas mexicanas, enormes murales tallados en lugares sin ningún acceso aparente, monumentos con secretos indescifrables pero mostrados a simple vista, areas en perpetua remodelación, locales de alimentos donde se rompen leyes de la física y de la economía, una intrigante falta de baños públicos y una inexplicable abundancia de hoteles en lugares donde nadie en su sano juicio se hospedaría.

Pero lo más importante es que es un lugar donde cada recorrido invariablemente se convierte en una aventura, y esos lugares son cada vez más difíciles de encontrar.

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