domingo, 27 de marzo de 2011
En la profundidad del abismo
Hoy entré a la profundidad del abismo que es mi mente. Una fosa más profunda, más escabrosa, más obscura aunque probablemente no más interesante que la Fosa de las Marianas.
Fue un viaje que tuvo de todo. Lloré, reí, sudé, me volví a reír mientras lloraba y sudaba y cosas así.
Amo ese tipo de viajes, en los que descubres cosas que no imaginabas nunca de ti y te sorprendes a ti mismo. Esos viajes donde ves que eres un simple mortal, como todos. Esos viajes donde el mundo pierde complejidad (o en algunos caso la gana). Esos viajes donde el camino es más importante que el destino. Esos viajes de minutos donde aprendes cosas más importantes que las que aprendiste en 6 (o 7 para algunos lentos) años de primaria.
Para mi la vida son esos viajes y nada más. Esos momentos de autoreflexión, esos momentos de vulnerabilidad. Esos momentos que te hacen sentir humano. Es como estar iluminado, es una sensación indescriptible, y aun así, eme aquí tratando de describirla.
Viene la pregunta importante, la razón por la que han estado leyendo esto sin un respiro:
¿Que que aprendí en ese viaje, preguntan? Y yo les digo, eso es para que yo lo sepa y ustedes lo averigüen por si mismos.
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vaya final! :P No tengo duda que esos son los momentos en los que mejor te conoces, en los que resuelves cosas que te habian estado molestando por mucho y de pronto parecen vanalidades y dices ¿Por que no habia podido responderme esto? o ¿Por que me moleste en resolver esto? Me gusto!
ResponderEliminarLo único que aprendes en esos viajes es que eres algo digno de darte miedo ._.
ResponderEliminar¿Te conté qué quiero hacer una película? ;D
Yo ayudo!
ResponderEliminarEs verdad, es de esos viajes en donde verdaderamente aprendes, llegas a ver las cosas de diferente manera, y es tan fuerte, que logra hacer que te ames o te odies y (como tu dices) te impresiones de ti mismo. Un arma de dos filos sin duda.
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