miércoles, 6 de julio de 2011

La Oficina

Hace poco (una o dos semanas a lo mucho) cumplí 6 meses trabajando. 6 meses que se pasaron volando, y si, fueron 6 meses con momentos bastante estresantes, pero como muchos otros momentos más bastante satisfactorios. Empecé a trabajar por dos motivos:

a) Todos los lugares de hoy en día te piden algún tipo de experiencia laboral (lo cual es una zurrada, porque aunque quieras ni de coña puedes iniciar, ya que nadie te contrata si no tienes experiencia, un circulo viciosamente jodedor) y decidí usar estos meses libres para adquirir un poco de ella y hacerme la vida más fácil en un futuro no muy lejano.

b) Todavía no me decidía que chingados iba a estudiar en ese entonces, y supuse que esto me podría ayudar a enderezar el camino, por así decirlo (y efectivamente, resulto muy útil).

Si, si, también supongo que podríamos contar "QUIERO DINERO ESTOY HECHO UN POBRE, MALDITA SEA" como un motivo más, pero hice cuentas y si sumamos el dinero que me pagaron en total sería aproximadamente el precio de 2 Vikingos del Oxxo, una pluma Bic y un paquete de cerillos Clásicos, aparte de que yo estaba ( y sigo) originalmente contratado para medio tiempo, osease, 4 horas diarias, y me quedaba un promedio de 6 a 8 horas todos los días. Así que a la burger, solo hay dos motivos.

También he aprendido una infinidad de cosas, entre las que destacan:
  • Todo el mundo piensa que podría hacer un mejor trabajo siendo jefe que su jefe.
  • Nadie toma en cuenta el trabajo/tiempo que cuesta hacer equis o ye, y por ende exigen cosas literalmente imposibles.
  • El trabajo saca a relucir los lados más obscuros de todo mundo.
  • La persona que da las malas noticias es la culpable de las mismas.
  • La gente esta más que dispuesta a tirarte a las vías del tren si eso los beneficia.
  • Automáticamente por ser menor (en el departamento de la edad) tus ideas apestan.
  • Aparentemente las cosas más triviales son más importante que el punto principal.
  • Debes de evadir responsabilidades hasta el último momento.
  • Si eres una mujer atrativa y necesitas algo no hay nada más importante para los demás que ese algo.
Y se que parece que esta entrada es para mentarle la madre a mi trabajo (en parte lo es) pero en realidad es para agradecer todo lo que me ha dado a cambio de mis negreadas (que término tan racista), porque si me ha ayudado a construir carácter y a tratar a las personas, y eso es más importante que todo de lo que me he quejado.

Me despido, porque ando escribiendo esto en el trabajo y no quiero que mi jefe me descu-

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bueno, ya me despidieron. Nos vemos luego!

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