domingo, 16 de enero de 2011

El pambol

Hoy pintaba para ser un día normal, pero me llevé una grata sorpresa. Trabajo equis, comí con mi madre pero en la noche... la bendita noche fuimos al estadio del Atlante (super equipo de primera división mexicano) a verlo jugar contra el Cruz Azul (otro super equipo) y aunque yo no apoyaba a ninguna (yo apoyo al América) decidí ponerme del lado del Atlante por ser local y porque odio al Cruz Azul.

Empezó bien todo, había diversos concursos de futbol, uno era reto frente a frente de dominadas, para ver quien ganaba una playera y le gané a un don con panza chelera por una dominada. Hice 10 total pero me estorbo una edecarne (había muchas, otro punto a favor del pambol) así que me excuso.

Había otra que era tirar a una portería como de 40 cms desde unos 15 metros con un balón, bastante fácil. Ahí me gané un termo, que sabrá Dios cuando lo use, pero esta bonito.

Luego fuimos a apartar lugar (1 hora y media antes del juego!!) y para entrar al estadio me la querían hacer de emoción con mi termo (no mamar, si me lo acabo de ganar, obviamente no venía con la idea de lanzarselo a alguien)

Agarramos un lugar que no nos tocaba (bueno un wey nos los dio, y nosotros ni modo de decirle que no) y vimos como calentaban los equipos unos 45 mins después de nuestra llegada. Se me ocurrió gritarle a un jugador del Cruz Azul que volteara a verme y lo hizo, frente a mi asombro (también le grité al wey que usa la botarga de caballo del Atlante, pero solamente me hizo un gesto con la mano para que me callara)


Empezó el juego y estuvo bastante decente (el primer tiempo estuvo medio pinche pero se arregló para el segundo). Celebré 3 goles y mis amigos ninguno, lo cual fue la cereza del pastel. Me dí cuenta de cuanto extrañaba el bendito futbol, y a la gente diga que perjudique más al país de lo que le ayuda yo les digo: Pocas cosas unen al pueblo como el deporte (también pocas cosas hacen que se ardan más, pero eso es aparte). Es uno de los pocos escapes de la realidad que tiene el mexicano donde puede perderse en el rodar del balón y no volver a la triste realidad durante los siguientes 90 minutos. Y por eso digo que el futbol siempre ayudará más de lo que perjudica.

En fin, fue un buen día.





Ya veremos quien ríe al último, caballo

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